El hockey de Banfield sumó un nuevo espacio clave: un gimnasio propio para la actividad. La obra fue impulsada por la Subcomisión de Padres y se concretó gracias al trabajo conjunto de las familias, el acompañamiento de la Comisión Directiva y un fuerte sentido de pertenencia.
La idea venía gestándose desde hacía años, hasta que un grupo de padres decidió avanzar. “El proyecto del gimnasio ya hace unos cuantos años que nos viene dando vueltas en la cabeza… era ahora o nunca”, contó Manuel Ramos, presidente de la Subcomisión. A partir de ahí, comenzaron a organizarse, reunir fondos y planificar cada etapa.
La construcción se llevó adelante en gran parte a pulmón, con padres que aportaron su trabajo y conocimiento en distintos oficios. En ese camino, el club también brindó un apoyo importante, colaborando con una parte fundamental de la estructura.
Hoy, el gimnasio es una realidad y un motivo de orgullo para toda la familia del hockey. “Fue un sueño que se hizo realidad”, cerró Manuel.
Una obra colectiva que fortalece el presente de la disciplina y proyecta su crecimiento a futuro.





